¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósitos de unos contenidos cualesquiera?Definitivamente no, el aprendizaje no se puede medir en base a simples preguntas y contenidos cualesquiera.
Si bien es cierto el aprendizaje puede verse desde distintas perspectivas y concepciones, el enfoque en competencias nos refiere que debe existir una evolución positiva en el aprendizaje del alumno, respecto a su conocimiento, sus habilidades, sus actitudes y sus formas de convivencia. Para llegar a ello, debemos entender que el aprendizaje se da de distinta forma para cada ser. De ahí la importancia de la existencia de un buen diagnóstico al inicio de cada curso, que nos permita conocer los conocimientos previos, las necesidades y los intereses de nuestros alumnos, para poder diseñar estrategias educativas que lleven al alumno a actuar y apoderarse con ello del conocimiento, llevándoles aprendizajes significativos a través de aprendizajes situados.
En la perspectiva del enfoque basado en competencias ya no es posible seguir pensando en la evaluación como el medio para saber quien pasara de grado y quien repetirá o bien el instrumento sancionador y calificador en el cual importaban los contenidos aprendidos de memoria que respondían a unos objetivos mínimos comunes para todos.
En el marco de la nueva propuesta curricular, se debe verificar el nivel de desarrollo de las competencias de todas las áreas del currículo, observando en el saber hacer del alumno su manera para relacionar, de manera reflexiva, actitudes, procedimientos e información.
Las competencias, las capacidades y las actitudes constituyen los elementos básicos del proceso de aprendizaje y, por lo tanto, de la evaluación, pero también lo son los contenidos, las actividades y las tareas. Tradicionalmente, se ha evaluado el aprendizaje de los alumnos en relación sólo con los contenidos conceptuales; ello limitaba el uso de los instrumentos de evaluación y la acción del evaluador que generalmente era el docente. Si los contenidos son concebidos como conceptuales, procedimentales y actitudinales, entonces a estos tres tipos de contenidos debe apuntar la evaluación.
Concluyo, que el aprendizaje es un proceso complejo y su conceptualización es un indicador del sistema educativo y que tiene la finalidad de incorporar conocimientos previos, tanto cognitivos, procedimentales y actitudinales para favorecer cambios en las estructuras cognitivas y desarrollar capacidades en el sujeto. Siempre debe existir la relación estructural entre el desarrollo de las competencias, el aprendizaje significativo y el aprendizaje situado y la competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones o lograr objetivos.
Si bien es cierto el aprendizaje puede verse desde distintas perspectivas y concepciones, el enfoque en competencias nos refiere que debe existir una evolución positiva en el aprendizaje del alumno, respecto a su conocimiento, sus habilidades, sus actitudes y sus formas de convivencia. Para llegar a ello, debemos entender que el aprendizaje se da de distinta forma para cada ser. De ahí la importancia de la existencia de un buen diagnóstico al inicio de cada curso, que nos permita conocer los conocimientos previos, las necesidades y los intereses de nuestros alumnos, para poder diseñar estrategias educativas que lleven al alumno a actuar y apoderarse con ello del conocimiento, llevándoles aprendizajes significativos a través de aprendizajes situados.
En la perspectiva del enfoque basado en competencias ya no es posible seguir pensando en la evaluación como el medio para saber quien pasara de grado y quien repetirá o bien el instrumento sancionador y calificador en el cual importaban los contenidos aprendidos de memoria que respondían a unos objetivos mínimos comunes para todos.
En el marco de la nueva propuesta curricular, se debe verificar el nivel de desarrollo de las competencias de todas las áreas del currículo, observando en el saber hacer del alumno su manera para relacionar, de manera reflexiva, actitudes, procedimientos e información.
Las competencias, las capacidades y las actitudes constituyen los elementos básicos del proceso de aprendizaje y, por lo tanto, de la evaluación, pero también lo son los contenidos, las actividades y las tareas. Tradicionalmente, se ha evaluado el aprendizaje de los alumnos en relación sólo con los contenidos conceptuales; ello limitaba el uso de los instrumentos de evaluación y la acción del evaluador que generalmente era el docente. Si los contenidos son concebidos como conceptuales, procedimentales y actitudinales, entonces a estos tres tipos de contenidos debe apuntar la evaluación.
Concluyo, que el aprendizaje es un proceso complejo y su conceptualización es un indicador del sistema educativo y que tiene la finalidad de incorporar conocimientos previos, tanto cognitivos, procedimentales y actitudinales para favorecer cambios en las estructuras cognitivas y desarrollar capacidades en el sujeto. Siempre debe existir la relación estructural entre el desarrollo de las competencias, el aprendizaje significativo y el aprendizaje situado y la competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones o lograr objetivos.



